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La jornada se centró en tres temas clave para realizar la “transición energética”: el compromiso de los ciudadanos, el acceso a la financiación ya la producción de energía descentralizada y la planificación del consumo. En concreto, el Panel 1 estaba orientado a presentar distintas experiencias y proyectos basados en el importante papel que puede desempeñar el consumidor “inov‐activo”.
Se debatió sobre cómo la información fiable, los “contadores inteligentes” y la facturación transparente (tal y como establece la EPDB ) son vitales para ayudar a los consumidores a tomar decisiones. No obstante, se observó que el compromiso real del ciudadano, a través de un asesoramiento imparcial y de programas comunitarios adaptados a las necesidades, ha demostrado ser eficaz para que los programas de rehabilitación arranquen, reducir el consumo y maximizar la producción local de energía. Es esencial encontrar herramientas, a nivel general en la Unión Europea, que puedan ayudar a facilitar esta movilización tan local.
Dentro de este primer Panel, el IVE presentó el procedimiento ICE (Informe de Conservación del Edificio y evaluación energética), promovido por la Conselleria de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana. El informe generado mediante esta herramienta se exige a los ciudadanos que pretenden optar a las ayudas públicas a la rehabilitación. También se está intentando, desde la propia Conselleria, que esta aplicación se convierta en el procedimiento oficial de Inspección Técnica de Edificios en la Comunitat Valenciana en aquellos ayuntamientos donde aún no se ha implantado ninguno.
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El documento ICE informa sobre el estado de conservación del edificio, analiza sus posibles barreras arquitectónicas y evalúa la eficiencia energética del mismo. En su apartado final, además de informar a los usuarios, de manera clara y sencilla, sobre la demanda y consumos energéticos de su edificio, y de las emisiones de CO2, también se las apunta unas posibles opciones para mejorar su situación actual. Dichas medidas se centran principalmente en incorporar aislamiento térmico en la envolvente del edificio: fachadas, cubiertas,… y en el cambio de carpintería y acristalamientos en huecos. Se indica el posible ahorro en el consumo energético que se alcanzaría con cada una de las medidas propuestas. Para facilitar la comprensión del documento al usuario, los datos técnicos, sobre reducción de emisiones de CO2, se traducen al número equivalente de árboles que se deberían plantar o al número de coches que tendrían que retirarse de la circulación anualmente.
La presentación de la herramienta tuvo muy buena aceptación entre los asistentes al evento desde distintos países de la Unión Europea. Se indicó la posibilidad de que procedimientos de este tipo constituyeran un modelo para otras regiones y se planteó la opción poder trabajar conjuntamente en el desarrollo de proyectos de similares características. En general, se valoró como significativo el hecho de que un gobierno regional no sólo exija este tipo de informes a los usuarios, sino que también se aproveche el mismo para indicarles cuál es su consumo energético actual y, especialmente, aconsejarles en la toma de decisiones futura para reducir el consumo, ahorrar energía y, en definitiva, conseguir unos edificios más eficientes. |