En España, especialmente entre los años 1950 y 1980, la construcción de edificios de vivió un crecimiento sin precedentes y, en consecuencia, el parque actual de viviendas consta, en una proporción muy significativa, de viviendas construidas durante aquel período.
Por otra parte, la ausencia prácticamente total de inspección y de mantenimiento durante la vida útil de aquellos edificios, cuya calidad constructiva inicial era escasa, ha empeorado su estado de conservación. Además, estos edificios fueron concebidos y diseñados, en algunos de sus aspectos, sin normativa alguna que estableciera unos niveles mínimos de calidad o que, al menos, pudiera orientar a los técnicos en aspectos relacionados con el aislamiento térmico o acústico.
Todos estos antecedentes son de sobra conocidos. Una de sus consecuencias, también: el envejecimiento prematuro de nuestro parque de viviendas. Sin embargo, en España, el volumen de obras ejecutadas de nueva edificación es aproximadamente el doble que el de rehabilitación, proporción contraria a la media europea.
Esta tendencia debe cambiar. Quizás, ya lo está haciendo, pues la vida útil de nuestro parque de viviendas se agota y la rehabilitación es la estrategia más adecuada desde el punto de vista de la viabilidad económica y la sostenibilidad.
La actual crisis económica, la cual afecta muy particularmente al sector de la construcción, es una excelente oportunidad para dar el impulso definitivo a la rehabilitación de edificios. Además, puede ser la ocasión para formar la mano de obra existente y conseguir unos operarios más cualificados, para incentivar las soluciones innovadoras y de calidad, para ofrecer a los usuarios unos edificios de mayores prestaciones y para regenerar los barrios y zonas degradadas de las ciudades.
Sin lugar a dudas hablar de rehabilitación es hablar de sostenibilidad. Los recursos necesarios para construir un edificio de nueva planta, aun habiendo sido concebido y diseñado con criterios respetuosos con el Medio Ambiente, siempre serán superiores a los necesarios para rehabilitarlo.
Desde un punto de vista meramente económico, el hecho de intervenir sobre los edificios y áreas urbanas existentes siempre será más barato, y aún más, si consideramos el aprovechamiento de las infraestructuras urbanas ya ejecutadas.